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La desdichada esposa de Magallanes: Beatriz Barbosa

Personas

Hija de un noble portugués afincado en Sevilla y amigo de Magallanes, casó con este a los dos meses de su llegada. Todo iba bien hasta que él marchó.

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Beatriz Barbosa vivía en Sevilla cuando Fernando de Magallanes llegó desde Portugal. Todo sucedió muy rápidamente para ambos porque se casaron en menos de tres meses, y durante los siguientes 19 meses que transcurrieron hasta que él partió al frente de la expedición que le daría fama universal tuvieron tiempo de tener un niño, y de quedarse ella embarazada de un segundo hijo, aunque este se malogró.

Ella había nacido fruto del matrimonio de Diego Barbosa con María Caldera. Parece tratarse de la tercera de cuatro hermanos, a quienes se acostumbraba a relacionar en el mismo orden, como Isabel, Jaime, Beatriz y Guiomar, probablemente de mayor a menor edad. De ser cierto, y puesto que sus padres se habían casado en 1492, Beatriz rondaría los 22 años, quizá menos, cuando contrajo matrimonio con Fernando de Magallanes en 1517.

Puerta del Leon Magallanes Barbosa

La Puerta del León, de los Reales Alcázares de Sevilla.

Confieso por decir verdad a Dios y al mundo, y guardar salud de mi ánima, que he recibido y recibí en dote y en casamiento con la dicha doña Beatriz Barbosa, mi mujer, seiscientos mil maravedís.

testamento de fernando de magallanes

Joven

Estimamos que Beatriz Barbosa contaba con no más de 22 años de edad en 1517, año de la llegada de Magallanes a Sevilla, y también de su boda con él.

Con Magallanes

La pareja vivió en un buen sitio: los Reales Alcázares de Sevilla. Sin embargo, él marchó a la Especiería antes de que hubieran completado dos años juntos. Nunca más se volvieron a ver.

La paradoja

Mientras Magallanes moría en Mactán en mayo de 1521, arribaba a Sevilla la nao San Antonio desde el estrecho. Por ello, Beatriz recibió noticias esperanzadoras cuando en realidad su marido acababa de morir. 

Firma Beatriz Barbosa de Magallanes

Firma de doña Beatriz

Padre noble

Su padre era alcaide de los Reales Alcázares y Atarazanas de Sevilla y veinticuatro de la ciudad, es decir, uno de sus regidores. Oriundo portugués, había servido a los Reyes Católicos en Granada y Pamplona. Se llamaba Diego Barbosa, comendador de la orden de Santiago.

Madre

Cuando Magallanes marchó, ya habían tenido un hijo al que llamaron Rodrigo, y Beatriz quedaba embarazada del segundo.

Muertes tempranas

El pequeño Rodrigo murió en septiembre de 1521, y ella misma lo haría a los seis meses. Además, del bebé que esperaba nada se supo, por lo que parece que se malogró.

Padre portugués e influyente

Diego Barbosa era también portugués, aunque se trataba de una de las personas más influyentes de aquella boyante Sevilla de principios del siglo XVI. Se había destacado años atrás por sus servicios a los Reyes Católicos durante la guerra de Granada y también “en Pamplona”, sin duda a las órdenes del rey Fernando en las campañas que emprendió para anexionarse el reino de Navarra. Fue nombrado comendador de la orden de Santiago, y se convirtió en una de las principales autoridades de la capital hispalense, al ostentar el cargo de Alcaide de los Reales Alcázares y Atarazanas además del de “veinticuatro” de la ciudad, es decir, uno de sus regidores. Gracias ello, pagó a Magallanes una dote muy alta, de 600.000 maravedís, y facilitó que la boda se llevara a cabo en un lugar tan insigne como las Reales Atarazanas, donde además los recién casados fijaron su residencia.

Al tiempo que Hernando de Magallanes partió, Rodrigo de Magallanes, su hijo, era nacido y sería de la edad de los seis meses, porque este testigo lo vio nacido estando en los Alcázares.

testimonio de diego gallego, marinero superviviente de la primera vuelta al mundo.

Todo se tuerce

Las cinco naves de la expedición a la Especiería marcharon a Sanlúcar de Barrameda el 10 de agosto de 1519, aunque Magallanes se encontraba en Sevilla el día 24, en el cual dictó testamento. Dejaba en él muy protegida a Beatriz, a quien además había conseguido que la Casa de Contratación de Indias pagara su sueldo mientras él estuviera fuera, algo muy poco frecuente.

Sin embargo, tras su despedida comenzaron las desgracias. El bebé que ella esperaba debió perderse poco después. El propio Magallanes encontró la muerte el 27 de abril de 1521 en Mactán (Filipinas), y precisamente tan solo unos días más tarde se producía la paradoja de que Beatriz Barbosa recibía noticias esperanzadoras de su marido, puesto que llegó entonces la nao San Antonio, que regresaba prematuramente desde el estrecho.

Los de la San Antonio traían buenas y malas noticias para Beatriz Barbosa. Lo bueno era que su marido había descubierto lo que parecía ser el paso por mar hacia el otro lado de América y, al menos cuando eso ocurría, todavía seguía vivo. La mala noticia era que denunciaban grandes abusos de autoridad por parte de Magallanes, que había llegado a desterrar a su suerte en la Patagonia al capitán Juan de Cartagena, perteneciente a la nobleza burgalesa y quien era nada menos que familiar de alguien muy poderoso: Juan Rodríguez de Fonseca, alma mater de la Casa de Contratación de Indias de Sevilla.

Mal enemigo se había creado Magallanes con aquella decisión. La reacción de Fonseca al enterarse de esto fue furibunda. Escribió una orden a los oficiales de la Casa de Contratación —«me ha puesto en tanta turbación la maldad que ha hecho…»—, en la que ordenaba que mientras no se esclareciera el asunto se suspendieran los pagos a Beatriz Barbosa y que se la pusiera bajo vigilancia, con el fin de que no pudiera abandonar Sevilla.

Durante este mismo año de 1521 la desdicha se cebó con ella, pues sufrió el más duro revés posible con el fallecimiento de su pequeño Rodrigo en el mes de septiembre. También a ella le llegó la hora demasiado pronto, en marzo de 1522, antes de que regresara la nao Victoria y, por ello, ajena al tragico final de su marido.

Tras su llegada a Sevilla en septiembre de 1522, el capitán Elcano protagonizó un momento muy triste al ocuparse de entregar un regalo que traía para Beatriz Barbosa. Se trataba de una palma artesanal hecha con clavo e hilo, y venía de parte de Jorge Morisco, quien consta en las listas de embarcados como «esclavo» de Magallanes y que ejerció de intérprete de árabe en la expedición. Jorge había quedado en la isla de Tidore junto con el resto de compañeros de la nao Trinidad, y quiso tener aquel bonito detalle con ella. Elcano hizo entrega de aquella palma a un seguro que emocionado Diego Barbosa.

Regalo póstumo desde el Maluco

Cuando llegó la nao Victoria a Sevilla, Elcano cumplió el encargo que le había hecho Jorge Morisco —esclavo de Magallanes intérprete de árabe—, que había quedado en el Maluco con el resto de tripulantes de la nao Trinidad. Este tuvo el bonito detalle de enviar a doña Beatriz una palma de artesanía local hecha de hilo trenzado y clavo, como recuerdo. Puesto que ella había muerto recientemente, Elcano entregó la palma a Diego Barbosa.

fuentes y bibliografía:

  • Firma de Beatriz Barbosa en AHPS, 9125P, fols. 126r-130v. En este mismo legajo se localizan diversos escritos previos al viaje relativos al matrimonio de Magallanes, todos ellos disponibles en Google Arts & Culture.
  • Autos de Jaime Barbosa como heredero de Magallanes. Contiene un traslado del testamento del capitán. En AGI, Patronato, 36, R.2.
  • Copia de una carta de Juan López de Recalde dirigida al obispo de Burgos, Juan Rodríguez de Fonseca, sobre la Armada de la Especiería y otros asuntos de su competencia. AGI, Patronato, 34, R.15.
  • Carta del obispo de Burgos, Juan Rodríguez de Fonseca, a los oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, sobre las medidas a tomar a raíz de la llegada a Sevilla de la nao San Antonio, perteneciente a la Armada enviada para descubrir la Especiería. AGI, Indiferente, 420, L.8, fols. 294r-295r.
  • Informaciones sobre sueldos, mercancías y mercedes relativas a la Armada a la Especiería organizada por Fernando de Magallanes. AGI, Contaduría, 425, N.1, R.1.
  • GIL, Juan. El exilio portugués en Sevilla, de los Braganza a Magallanes. Sevilla: Fundación Cajasol, 2009.